martes, 15 de octubre de 2013

Capítulo 125: Recuerdos

Había pasado un par de semanas desde que había vuelto de Londres una semana que se podía resumir en despertar, estar tirada en la cama, llorar y comer de vez en cuando por obligación de mi madre. Ni siquiera había deshecho mis maletas, mi móvil llevaba sin batería desde hacía días, pero me daba igual, no quería saber nada de nadie, aun no estaba preparada para enfrentarme a todo lo que había perdido, aun no. Estaba dispuesta a hacer lo que me había dedicado a hacer todos los días, osea nada, pero al parecer mi madre tenía otros planes para mi. Irrumpió en mi habitación subiendo las persianas y abriendo la ventana de par en par lo que hizo que yo estirara mi colchón hasta tapar mi cabeza.
-Ah no no! De eso nada, tu hoy te levantas y ves la luz del día- Dijo quitándome mi coraza acolchada
-Ay mamá déjame, no quiero, estoy bien
-Ya te he dejado suficiente. Y ya veo lo bien que estás, unas ojeras que te llegan a la barbilla, los ojos hinchados, cada día más delgada, uy si estas perfectamente- dijo totalmente sarcástica
-Gracias por llamarme fea, es lo que me faltaba
-Ay dios mio! A mi no me dramatices, te levantas y te das una ducha, nos vamos al campo de los abuelos con toda la familia y tu vienes y no me obligues a que sea yo la que te duche que creo que ya eres mayorcita ¿no?
-Si lo hago después me dejaras tranquila
-Hazlo y después ya veremos- salió de mi habitación cerrando tras ella. Hasta el momento no me había dado cuenta de lo duro que tenía que estar siendo para ella ver así a su hija y sé que estaba comportándome de una forma totalmente egoísta encerrándome en mi misma, pero no podía evitarlo, me era imposible fingir una sonrisa en esos momentos. Cogí mi ropa http://www.polyvore.com/122/set?id=100640586 y al encontrar esa sudadera no pude evitar sonreír al recordar el día en el que Zayn y yo nos las habíamos comprado, exactamente iguales después de una larga pelea sobre a quien le quedaba mejor, la abracé contra mi y me fui a la ducha. En Londres se había quedado una gran parte de mi, esas partes que había entregado a mi nueva familia, pero sin duda la parte mas grande aun la tenía él. Estaba en mi habitación a punta de bajar con el pelo aun mojado y recordé como Liam me hubiera regañado por hacerlo así que decidí secarlo un poco. Cuando bajé mi padre estaba en el sofá viendo la televisión y mi hermana en la cocina con mi madre preparando lo que nos íbamos a llevar, fui con ellas y mi madre se acercó para darme un beso en la mejilla.
-Ves como no cuesta tanto- me encogí de hombros- Mira, sé lo difícil que está siendo esto para ti, pero tienes que saber que tanto tu padre, como tu hermana como yo vamos a apoyar tus decisiones siempre y vamos a ayudarte para que estés bien.
-Gracias mamá!- la abracé

Al fin llegamos al campo de mis abuelos y durante el trayecto en coche había ido hablando con mis padres mientras mi hermana no soltó palabra y llevaba así varios días conmigo, no entendía nada, vale que yo no me había comportado del todo bien al encerrarme en mi mundo, pero tampoco creía que fuera necesario ese desprecio hacia mi. Nada mas llegar mis primos pequeños vinieron corriendo hasta mi, hacía mucho que no los veía y un abrazo suyo era lo mejor que me podian dar en esos momentos. Seguí saludando tanto a mis abuelos, al resto de mis primos y a mis tíos y al parecer todos estaban informados de lo que había pasado en Londres por lo que se evitó bastante el tema. Seguí disfrutando del día, pero por la tarde tras escuchar Little Things en la radio que teníamos puesta se me vino todo un poco abajo de nuevo por lo que decidí irme un rato sola. Bajé hasta el árbol que me había aguantado desde pequeña, desde la base el árbol se partía en dos lo que me permitía sentarme en medio y mirar el cielo. Estaba inmersa en mis pensamientos cuando noté que una mano se posaba en mi hombro, me giré pensando que sería alguno de mis primos llamándome para jugar a algo porque estaban aburridos, pero no era ninguno de ellos, era Liam y no venía solo, tras él estaban todos mis amigos, mi otra familia, no podía decir nada, no sabía que sentimiento tenía en ese momento, todos me miraban y yo a ellos, a Liam se le veía triste, tenía ojeras como las tenía yo y sabía que todo era por mi culpa. En ese momento se me vino todo el peso encima, aplastándome  estrujando mi corazón y mi garganta, haciéndome romper en llanto, Liam me levantó como pudo y se sentó él para luego sentarme en su regazo y acurrucarme en sus brazos, esos brazos que tanto había echado de menos, su olor, el olor con el que me encantaba despertarme y que tenía impregnado en algunas camisetas a las que había abrazado durante días.
-Os dejamos solos, luego nos vemos todos- dijo Harry acercándose y dándome un beso en la cabeza. Liam no decía nada solo me acunaba y me apretaba contra su pecho mientras acariciaba mi pelo.
-Lo siento, lo siento- era lo único que salía de mi boca cuando me entrecortada respiración me lo permitía.
-Ya está, ya ha pasado, no importa- me levanté para mirarle a los ojos
-Si, si que importa, te he hecho daño y no me lo voy a perdonar en mi vida
-No hablemos de quien hace daño a quien, no sería justo- me limpié la cara con las mangas de la sudadera.
-¿A que te refieres? No entiendo nada
-Vamos Nere, se perfectamente quien hizo la donación para expulsarte, eso es culpa mía y al fin y al cabo por eso te fuiste- sus ojos se aguaron
-No fue culpa tuya, lo dejé bien claro en la carta- dije cogiendo su cara con ambas manos sobre las cuales el puso las suyas. No pude evitar acercarme poco a poco a él hasta que nuestros labios se rozaron y pude volver a sentirlos.
-Olvidemos todo eso y ven conmigo por favor, vuelve- Me puse seria nada mas oir sus palabras
-Liam yo...yo no puedo volver a Londres, entiéndeme
-No te estoy diciendo que vengas conmigo a Londres, quiero que vengas conmigo en la gira
-¿Y que hago allí? solo molestar, no quiero ser una mantenida- Liam rió un poco
-Mira que eres cabezota, sabia perfectamente que me ibas a decir eso- dijo pasando el pulgar por una de mis mejillas- por lo que antes de nada hablé con Simon, le conté todo lo que había pasado y esta trabajando para solucionarlo, le dijimos que antes de estudiar en la universidad estudiaste en España un curso relacionado con el deporte y propusimos que vinieras con nosotros para ayudarnos a mantenernos en forma.
-¿Me lo estás diciendo en serio?- En esos momentos pensé que todo era una broma
-Pues claro que lo digo en serio a Simon le pareció bien por lo que solo tienes que firmar tu contrato y venir con nosotros.- No pude evitar abrazarme a él y estrujarlo- Solo tienes que prometerme algo
-Pídeme lo que quieras
-No vas a volver a hacer lo que hiciste, cuando te pase algo así me vas a buscar y me lo cuentas y encontramos solución, no sabes lo mal que lo he pasado estas dos semanas, y por lo que veo tu también.
-Pensé que era lo correcto, no sabía como hacerlo de otra manera, pero sé que fui una egoísta- agaché la cabeza, pero él no tardó en coger mi barbilla para que le mirara a los ojos.
-Ya está, de algo servirá esto ¿vale? Aveces hay que fallar para aprender, tu siempre lo dices- sonreí minimamente y el me besó.

Lo había pasado mal sin él, sin sus besos, sin su voz, había sido idiota al irme así, de esa manera, sin ni siquiera pensar en soluciones, lo di todo por perdido y es algo que nunca me gustó hacer. Tras un rato mas los dos solos subimos arriba y al fin me abracé a mis amigos, disculpándome uno por uno, mientras ellos simplemente me abrazaban y animaban, no me merecía amigos así, les había hecho daño y ellos seguían al pie del cañón todos menos uno, mas bien una, Carla se fue antes de que pudiera abrazarla y Niall hizo ademán de ir con ella, pero no le dejé, tenía que ser yo la que arreglara esto, estaba sentada en un escalón en la entrada del campo y yo me senté al lado de ella.
-Hola- dije tímidamente
-Mira Nerea me parece estupendo que el resto quiera hacer como si no hubiera pasado nada, pero yo no puedo.
-Lo sé y lo entiendo
-No, no entiendes nada, no entiendes el apoyo que eras para mi y me dejaste tirada, después de haber estado apoyándote día si y día también, pero eso que mas da, preferiste irte ¿para que? ¿Para no sufrir? ¿Para no hacernos sufrir? Porque no has conseguido ni una cosa ni otra, ojalá hubieras visto a Liam cuando leyó la carta, no podía dejar de llorar y ninguno sabíamos nada, ninguno sabíamos que decirle, como consolarlo. Dos semanas NEREA, DOS SEMANAS hemos estado intentando localizarte, hasta que al fin a Niall se le ocurrió llamar a tu hermana -ahora lo entendía todo- No has pensado en nadie mas que tu y solo tu, ni siquiera en el bebé que crece aquí dentro- se acarició la barriga ya abultada- que por si te interesa es un niño.
◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘◘

Bueno chicas pues aquí tenéis  no soy tan mala eeeeh! Ya sabéis que me encanta que me dejéis comentarios para saber vuestras reacciones y opiniones. ¿Que pensáis que pasará ahora con Carla? Se acabará esa amistad?
Y yo a vosotras como siempre os quiero agradecer por ser tan pacientes, sois las mejores y OS QUIERO catidubi! :)

Os recuerdo que:
Escribo otra novela junto a @myfuckingdream_ en: 
http://ourdreams.metroblog.com/
Y que me podéis encontrar en




domingo, 6 de octubre de 2013

Capítulo 124: Lo correcto

El fin de semana pasó y el lunes estaba en mi escritorio dispuesta a ponerme con los apuntes que Carla me había dejado cuando empezó a sonar mi teléfono. En la pantalla un número desconocido, decidí descolgar y contestar.
-¿Si?- Mi típica forma de saludar al teléfono
-¿Nerea? Soy tu tutora de la universidad, me gustaría tener una reunión contigo cuanto antes.
-Por supuesto, si quiere voy en estos momentos.
-Estupendo, ya sabes donde esta mi despacho- Me vestí lo más rápido que pude, recogí mi pelo en una coleta y salí rumbo al metro. Cuando llegué estaba todo calmado, era hora de clase y pronto habría exámenes de nuevo, por lo que la gente estaba en clase o en la biblioteca. Me fui directa al despacho de mi tutora, ella me prometió que iba a hacer todo lo posible, por lo que en parte me mantenía con cierta tranquilidad. Toqué a la puerta y rápidamente me abrió la propia tutora invitándome a entrar y a sentarme, algo en su cara había cambiado, estaba demasiado seria como para darme buenas noticias, y eso me asustaba realmente.
-¿Como estás Nerea?
-Algo asustada ahora mismo- en su cara vi un ápice de pena y eso me asustó aun más.
-Verás, por desgracia, te he llamado para darte malas noticias. Te dije que haría todo lo que estuviera en mi mano, y así hice ya que sé lo buena alumna que eres, no hemos tenido nunca antes ninguna queja sobre ti, pero no he podido hacer nada. Mi fecha límite fue ayer y no logré lo que pretendía.- Se hizo un silencio y yo no sabía, o al menos no quería creer a lo que se estaba refiriendo con esas palabras- He tenido infinitas reuniones de verdad, pero no ha podido ser.
-¿Me está diciendo que estoy expulsada?
-Si Nerea, yo lo siento de verdad
-Pero ¿porque? No hice nada que no hiciera Allison y no me consta ni siquiera que ella haya tenido que perder una sola clase- dije con tono de cabreo
-Lo sé, sabes que yo estoy de tu parte, pero no puedo competir contra los grandes de aquí, ha habido influencias externas en este tema.
-¿Como que influencias externas?
-Ser famoso, no es siempre bueno- no sabia a lo que se refería
-Yo no soy famosa y no deberían juzgarme porque mi pareja lo sea, nunca he pedido un trato de favor, por lo que tampoco debería haber ninguno en mi contra.
-Lo siento, pero no puedo hacer nada más por ti, no puedes volver a dar clase en esta universidad y tienes que abandonar la casa de becados entre hoy y mañana.- No pude responder nada más, solo quería salir de allí, ni siquiera me despedí. Salí y no pude evitar girarme al escuchar unas risas, dos hombres trajeados se dirigieron hacía mi con aire chulesco.
-Ya le dijimos a tu novio que si no te dejaba habrían consecuencias, ahí las tienes- Me quedé totalmente petrificada y hasta que no los vi desparecer por la puerta de entrada no reaccioné. No podía creerme que hubieran sido ellos, ellos habían sido las influencias exteriores y no podía creer que la universidad me hubiera vendido de esa manera, no valía nada para ellos, en esos momentos me sentía como una mierda a la que le habían puesto una etiqueta con su precio. Salí corriendo de allí, no quería volver a ese edificio, no quería tropezarme con las personas que me habían dado un sueño para luego venderlo y arrancármelo tal y como habían hecho. Llegué hasta el parque donde solía ir a correr o simplemente a relajarme, encontré una zona libre de gente en el césped y me senté con la espalda apoyada en un árbol, fue entonces cuando todo a mi alrededor se nubló y tal y como las lágrimas descendían por mis mejillas era el ritmo en el que mi mundo se iba desvaneciendo. Eso era mi vida, sin la beca, sin los estudios y sin el baloncesto no tenía ni idea de como iba mantenerme viviendo allí. Perdí la cuenta de las horas que me había tirado allí, pero mi móvil hacía un rato que había empezado a sonar, lo tenía en la mano y había llamadas y mensajes de todos y en ese momento sonó de nuevo, la foto de Liam sonriente iluminó la pantalla y me di cuenta de que al igual de todo gracias a esto él sería algo que perdería también. Me levanté del suelo y cogí todo el aire que pude mientras limpiaba mi cara en las mangas de mi chaqueta. En el tiempo que había estado en el parque había tomado una decisión y no iba a poder cambiarla nadie.

Llegué a casa y por suerte estaba completamente vacía, ni siquiera Carlos estaba por allí, subí a mi habitación y abrí el portátil para comprar el primer billete de avión que saliera rumbo a España, solo uno, solo ida. Saqué mis maletas y empecé a hacerlas sin doblar la ropa, todo al mogollón al fin y al cabo no tenía que seleccionar lo que me llevaba y lo que no, me llevaba todo. Cuando al fin metí todo lo que me importaba en las maletas me senté en el escritorio. No iba a avisar a nadie de que me iba, tenía miedo de que al verlos mis sentimientos me jugaran una mala pasado no dejándome hacer lo que era correcto en esos momentos, pero quería al menos despedirme de alguna manera de una persona. Cogí un papel y un boli y me senté en mi escritorio para escribir:

Lo siento, creo que es la mejor y única manera de empezar esta carta. Siento irme así, siento no tener el valor ni si quiera para poder mirarte a la cara y decirte adiós, pero no quiero ponérnoslo mas dificil. Ante todo quiero que tengas claro que nada de esto es tu culpa, que tu me has hecho feliz cada momento que te he tenido al lado, has sido y serás lo mejor que me ha pasado en la vida, pero he tomado la decisión de dejarlo aquí, sé los problemas que te he causado y no quiero ser mas una carga, no creo que tu sueño se va trabado, no te lo mereces.

Te preguntarás porque me voy, hoy he tenido una reunión con mi tutora, al parecer fuentes exteriores han hecho cierta donación para que finalmente fuera expulsada, tanto de la universidad como del programa de becas, por lo que desde este momento no tengo ni casa ni estudios en Londres. Ya no tengo motivo para vivir aquí, ni posibilidad de hacerlo por mucho que quiera.

Por favor, despideme de los chicos y de las chicas, dentro de poco tendréis nuevo miembro en la familia, recuerdale que aun en la distancia tiene una tía que le quiere y le adora. Sed fuertes por él o ella.

Y tu Liam prométeme que vas a luchar como has hecho siempre, rehaz tu vida porque hay miles de chicas que te merecen mas que yo, si para eso me tienes que olvidar hazlo, no voy a guardarte ningún rencor nunca, ya que la única culpable de todo esto soy yo.

Te quiero y siempre lo haré. Nerea.

Doblé la hoja poniendo su nombre y dejándola sobre el escritorio, salí de la casa cargada con todas mis cosas y la miré por última vez mientras me alejaba en el taxi que me llevaba al aeropuerto.

Una vez que las maletas estaban facturadas y yo esperaba para que mi avión saliera decidí llamar a mi madre para avisarle de que iba para allí, como no lo primero que pensó es que había discutido con Liam, pero cuando le expliqué todo lo que había pasado entendió que dentro de mi cabeza para mi lo correcto era volver a casa. Mi madre sabía bien que nunca había permitido que me mantuvieran, en cuanto pude trabajar lo hice para no pedirle dinero a mis padres, me gustaba ser independiente y no depender de nadie, me sentiría mal si empezaba a hacerlo ahora sabía que quedarme en Londres suponía eso, ser una mantenida, al menos hasta que encontrara un trabajo. Oí como llamaban a los pasajeros de mi vuelo tomé aire y me dirigí a embarcar.
Como siempre que montaba en el avión coloqué mis auriculares en mis oídos y como siempre mi iPod me hacía la puñeta, comenzó a sonar “They dont know about us” y no pude evitar ponerme a llorar intentando disimularlo lo máximo posible.
♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦


Hola cielos!! Si, yo he llorado escribiendo este capítulo, pero es necesario, veremos que pasa, quizá este sea el final de la historia de Liam y Nerea, no lo sé, habrá que seguir leyendo. Mientras tanto espero vuestros comentarios, tanto aquí como en twitter. Os quiero!

Os recuerdo que:
Escribo otra novela junto a @myfuckingdream_ en: 
http://ourdreams.metroblog.com/
Y que me podéis encontrar en